Yolanda Campo: la mujer que soñó con levantar su casa y hoy resiste entre cuatro paredes blancas
- laredaccionnews

- 28 oct 2025
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Por Cristian Velasco
Por muchos años, la vida de Yolanda Campo fue un ir y venir entre la vereda La Meseta, en Suárez, y la ciudad de Cali. En ese tránsito silencioso entre la montaña y el asfalto, tejió su destino como tantas mujeres campesinas del norte del Cauca: buscando un futuro que el campo promete pero pocas veces cumple.
Llegó a Cali siendo apenas una muchacha. Comenzó donde comienzan casi todas: en una casa ajena, como empleada doméstica interna. Lavó, planchó, cuidó niños, cocinó para otros mientras soñaba con cocinar para los suyos. A fuerza de madrugones y paciencia, fue ganándose la vida, luego un espacio en una fábrica de ropa, donde aprendió a coser, a pulir, a rematar prendas que no podía comprar, pero que salían de sus manos impecables.
Formó una familia. Tuvo una hija. Con su esposo, logró lo impensable: comprar un lote y construir una casa en las laderas del suroeste de Cali, en el barrio Alto Nápoles, donde el aire huele a esfuerzo y los sueños se levantan a punta de ladrillo y esperanza.
Pero un día, la rutina se quebró. Todo empezó con un simple dolor de cabeza. El médico dijo que era estrés, recetó acetaminofén y la envió a casa. A la semana, ese malestar se volvió una tormenta: Yolanda cayó inconsciente y fue trasladada a una unidad de cuidados intensivos. Desde entonces, su cuerpo no volvió a responder.
Su familia denuncia negligencia médica. Dicen que las veces que acudió por urgencias no fue atendida, que siempre le dijeron que esperara, que no era grave, hasta que fue demasiado tarde. Hoy, además del dolor, enfrentan un proceso legal para solicitar una pensión por incapacidad, un camino largo, costoso y desgastante, que los obliga a buscar ayuda de abogados mientras intentan sobrevivir al día a día.
Hoy, Yolanda está postrada en una cama, en la misma casa que levantó con tanto sacrificio. Su habitación —pequeña, blanca, helada— parece la de un hospital. El aire acondicionado debe permanecer encendido las 24 horas del día para mantener la temperatura a 22 °C, porque de eso depende su estabilidad. El ruido constante del motor se ha vuelto el pulso del hogar.
Las medicinas llegan a veces, otras no. La EPS argumenta demoras, protocolos, papeles. “A veces toca comprarlas, y uno se pregunta con qué”, dice su esposo, que trabaja todo el día para sostener la casa y los tratamientos. La niña estudia y ayuda en lo que puede. Sueña con seguir estudiando, pero sobre todo, sueña con un día volver a casa y ver a su madre esperándola de pie.
La hermana de Yolanda, campesina como ella, dejó el Cauca para venir a cuidarla. Vive entre trámites y 'vueltas', cambios de pañales, comidas liquidas y oraciones. A veces se le ve en silencio, hablándole al oído, limpiándole el rostro, esperando una señal. “Ella siente”, dice. “Uno lo nota en la mirada”.
Esa mirada —que recorre el techo blanco, las sombras que se mueven en la pared— todavía busca a su hija, a su gente, al paisaje que la vio nacer. Porque en esa quietud forzada, Yolanda sigue aferrada a la vida con la misma fuerza con la que un día soñó levantar su casa.
Ahora, su familia organiza una rifa solidaria. Un intento pequeño pero enorme para reunir fondos y mejorar su calidad de vida. Lo hacen con la fe intacta, con esa terquedad que solo conocen los que han aprendido a resistir desde el silencio.
Si deseas apoyar, aún hay números disponibles. Puedes comunicarte directamente con su familia o escribir a La Redacción, donde estamos ayudando a coordinar esta campaña de apoyo.Cualquier persona que tenga la voluntad de ayudar, puede hacerlo. A veces, un pequeño gesto puede transformar un día entero.
Desde La Redacción queremos sumarnos a esa esperanza. Si esta historia les conmovió, si alguna vez han sentido el peso del abandono del sistema, si creen que la solidaridad también puede sanar, ayudemos a la familia Campo.
Porque hay dolores que no se curan con acetaminofén, pero hay vidas —como la de Yolanda— que todavía pueden iluminarse con un gesto de amor.



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