top of page

El sabor que nació del monte: la historia del chorizo con pipilongo en Suárez, Cauca

  • Foto del escritor: laredaccionnews
    laredaccionnews
  • 1 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Es viernes y el coliseo Las Mercedes está a reventar. Más de dos mil personas esperan una entrega institucional, pero al costado del recinto, el verdadero espectáculo ocurre entre el humo y el olor a parrilla. Una hilera de emprendimientos exhibe dulces, panes, tejidos y café, pero hay un punto donde el aire se vuelve irresistible: el puesto donde un hombre de sonrisa amplia voltea chorizos rojos y jugosos sobre la plancha.


—Me dicen “Fosforito” —se presenta, sin dejar de mover la pinza—. Pero mi nombre es Robinson Castro.


En Suárez, Cauca, todos saben quién es. Fosforito es de esos personajes que cocinan con la pasión de quien está contando una historia. En su puesto, la receta del día no es cualquier receta: es el chorizo con pipilongo, una creación suareña que está conquistando la gastronomía tradicional del norte del Cauca.


El origen del fuego

“Todo comenzó por curiosidad”, me dice mientras el humo le dibuja sombras en el rostro. “Hicieron un curso para chorizos, y yo me animé. Hicimos los tradicionales, pero me interesó explorar. Me puse a jugar con las recetas, con los sabores fuertes, con las texturas. Los chorizos son de cerdo, claro, pero lo interesante fue entender que detrás de cada preparación hay una historia”.


En sus días libres —cuando descansaba de su trabajo—, Robinson se dedicaba a experimentar. No por negocio, sino por amor a la práctica. “A veces llegaba a la casa y en vez de dormir, me ponía a hacer chorizos. Era mi descanso”.


Hasta que un día llegó la oportunidad que le cambiaría el rumbo: un curso de cocina tradicional del Pacífico, en la Universidad de San Buenaventura.


“Ese curso me abrió la mente”, dice con una sinceridad que desarma. “Antes pensaba que lo que daba dinero era la cocina rápida. Pero ahí entendí el valor de lo nuestro, de la cocina tradicional, de las especies que tenemos y no usamos. Tenemos tanto, y a veces lo tratamos como monte”.


El secreto del pipilongo

De ese descubrimiento nacería su idea más atrevida: mezclar el chorizo con el pipilongo, una especie silvestre, pariente de la pimienta y con un leve aroma embriagador, muy usada por comunidades afro e indígenas del norte del Cauca.


“Cogí el pipilongo porque quería que lo típico del territorio estuviera en algo nuevo”, explica mientras parte uno de los chorizos recién hechos. “Estuve trabajando la fórmula casi seis meses. Probando, ajustando. Hasta que un día dije: esta es”.


El resultado es una explosión de sabor: la intensidad del cerdo se equilibra con el dulzor de la panela local —“que es más rica que en cualquier otro lado”, asegura— y un toque agridulce con comino y orégano que deja una estela de sabor ahumado en el paladar.


“Yo quiero que la gente venga a Suárez y diga: voy por el chorizo con pipilongo, así como uno dice voy a Santa Rosa por los santarosanos”, afirma con convicción. “Quiero que sepan que este plato solo se prueba aquí”.


Más que una receta

Detrás del delantal, Fosforito no solo está cocinando un embutido. Está encendiendo una idea: la de que la gastronomía puede ser identidad, resistencia y orgullo.

Mientras el coliseo sigue vibrando con el bullicio del mercado, el humo de su parrilla sube como un canto ancestral, una mezcla de fuego, tierra y memoria.


“Yo parezco loco con estas cosas —dice riendo—, pero me he puesto la meta de crear algo que represente a Suárez. Esto apenas comienza”.


Así, entre el bullicio del mercado y el aroma a panela, el “chorizo con pipilongo” se consagra como una nueva insignia de la gastronomía suareña. Una receta nacida de la curiosidad y el orgullo local, que hoy lleva el nombre de Robinson Castro, Fosforito, y el sabor inconfundible del norte del Cauca.

 
 
 

Comentarios


bottom of page